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  • Karen C

10 actos “incómodos” que te harán exitoso


“Si no sales de tu mente, ¿Cómo puedes saber que tan lejos puedes llegar?”

T.S. Eliot.


El acto de dar un paso fuera de la zona de confort  es fundamental para tu éxito y bienestar. Pero ciertamente esto es algo que el ser humano por naturaleza teme, el cerebro está diseñado de forma que le es difícil reaccionar hasta que nos encontramos en  un estado crítico de estrés o malestar físico. Es por eso, que la tarea de salir y hacer algo diferente a lo habitual cuesta mucho más trabajo e inclusive nos provoca cierto miedo.

Sin embargo, no es hasta el momento que sales tu  zona de confort cuando estás más cerca de ser una persona exitosa. Y sin irnos a los extremos de escalar montañas o viajar por todo el mundo, te recomiendo que empieces superando los pequeños retos que se vayan presentando en tu día a día. ¡Y por qué no empezar con estos diez!

Levantarse temprano

Siendo muy honestos, a la mayoría de las personas le cuesta mucho trabajo  levantarse temprano y más cuando hace frío, lo único en lo que uno piensa es en quedarse un rato más en cama. Precisamente levantarse más temprano hará que salgas de tu zona de confort, esto traerá consigo muy buenos resultados, como el disponer de más tiempo para desayunar algo saludable, hacer ejercicio y sobre todo para mentalizarte de forma positiva y tener la mejor disposición de realizar tus tareas. Hacer de este acto un hábito será clave para hacer mejoras en tu vida.

Lograr una meta “imposible”

Muy pocas cosas se comparan a la satisfacción que provoca lograr algo que pensaste que no eras capaz de hacer. El retar a tu mente a hacer algo nuevo, desde correr un maratón,  dar una conferencia o cualquier otra cosa, hace que te actives y esfuerces por hacerlo, sin importar todo el sufrimiento o trabajo que te cueste, pues sabrás que lograrlo te hará sentir una persona invencible y triunfadora.

Meditar.

Es muy fácil estancarse en una vida con hábitos poco productivos, cuando no encuentras un tiempo para reflexionar y pensar qué es lo que estás haciendo y por qué. Emplear al menos diez minutos al día de relajación para pensar en nuestra vida es algo que sin duda todos necesitamos. Según Sara Lazar, neurocientífica de Harvard, la meditación logra importantes cambios físicos en tu cerebro. Aumenta la densidad cerebral en las áreas responsables del autocontrol, el enfoque, la resolución de problemas, flexibilidad y resistencia. Lo mejor de todo es que estos cambios son duraderos.

Enfocarse en una cosa a la vez.

Esta quizás sea de las acciones más difíciles o incómodas que te queda por hacer. El hacer una sola cosa a la vez causa un terror latente al fracaso, puesto que sabes que en ese trabajo se fueron todos tus esfuerzos y energías. Eso es  a lo que tanto le tememos, es más sencillo hacer varias cosas a la vez, así sabemos que no le imprimimos todo de nosotros a una cosa., Pero en el fondo sabemos que resulta imposible realizar más de una actividad a la vez, nuestro cerebro no tiene tal capacidad para hacer dos cosas al mismo tiempo y que ambas salgan excelente.

Hacer voluntariado.

El voluntariado es una experiencia poderosa y satisfactoria. Seguramente el mundo fuera un poco mejor si hubiese más personas que hicieran de esta práctica algo habitual, pero lamentablemente por el tiempo, las responsabilidades y el trabajo, se deben establecer prioridades.

No descartes la posibilidad de hacer un bien, organiza tu tiempo y recursos, no te arrepentirás.

Hablar en público.

Seguro te ha tocado conocer a muchas personas que tienen miedo de hablar en mi público. Hablar frente a cinco o treinta personas les causa pánico, esto es algo totalmente normal, sin embargo representa un buen reto convertirse en un mejor orador, esto te abrirá muchas puertas. Tener seguridad al expresarse habla muy bien de ti.

Conversar con alguien desconocido.

El hablar con personas que no conozcas puede resultar algo muy incomodo a menos que seas extrovertido. De todos modos hazlo; la interacción social es buena para tu estado de ánimo, expande tu mente,te expone ante nuevas ideas y aumenta tu confianza.

Morderte la lengua.

Es parte de nuestra naturaleza humana hacer valer nuestra opinión, argumentando miles de cosas para conseguir tener la razón, aún cuando esto implique explotar con alguien. Al entrar en una discusión, las emociones se hacen incontrolables y te ponen totalmente a la defensiva, lo que puede ocasionar daños en en cualquier relación social.

Cuando tienes la capacidad de reflexionar y actuar ante tus emociones, puedes elegir con sabiduría tus batallas, y responder sólo cuando necesario.

Decir que no.

Un estudio realizado en la Universidad de California, en San Francisco, mostró que cuanto más difícil te sea decir que no, más propenso eres a padecer estrés, agotamiento e incluso depresión. Algo tan sencillo, puede ser toda una batalla para la mayoría de las personas. No, es una palabra muy poderosa, que no debería causar ningún temor usarla. Cuando es tiempo de decir que no, evita frases como: No creo que pueda, o, no estoy seguro. Cuando aprendes a decir que no, te escapas de restricciones innecesarias, y tu energía y tiempo son libres para hacer las cosas importantes de tu vida.

Dejar de aplazar las cosas.

Hacer cambios es difícil.  Tener la valentía ir con convicción por lo que uno quiera es muy duro, más si se es consciente del trabajo que puede costar. Entre más difíciles sean las cosas, más fácil es aplazarlas para mañana. El problema es, que el mañana podría no llegar. Decir que las vas a hacer mañana es una simple excusa, y significa que, en realidad no quieres realizarlas o que esperas que los resultados caigan del cielo sin ningún esfuerzo de tu parte.

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