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  • Karen C

¿Acostumbrado a procrastinar?



Si normalmente dejas para más tarde lo que sabes que tienes que hacer ahora, ¡lee esto!


¿Llevas días diciendo que harás un trámite importante, semanas diciendo que irás al banco a dar de alta tu tarjeta o sabes que tienes actividades y proyectos que avanzar y nada más no haces nada? Si eres de los que acostumbra dejar para mañana lo que tienes que hacer hoy, si aplazas tus tareas y responsabilidades por hacer otras cosas como descansar, tomar una siesta o deslizar una y otra vez tu inicio de Facebook e Instagram, déjame decirte que eres una víctima más de la procrastinación.

Un procrastinador es una persona que frecuentemente posterga para más tarde las actividades que debería hacer al momento, adoptando esta conducta como parte de su cotidianidad.

Esta situación podría ser riesgosa, pues si sabes que tienes que sacar un trabajo o hacer algo que realmente es importante y lo dejas casi al final, debes saber también que el tiempo que te queda es mucho menos y si te apresuras demasiado pueden aparecer inconvenientes que podrían arruinarlo todo.

Además de esto, te estarías convirtiendo en un ser poco productivo y apuesto que nadie en ninguna empresa quiere tener colaboradores así, pues no sólo perjudicas tu trabajo, sino el de muchas personas más.

Preocúpate más por tu salud, tu felicidad y finanzas, porque un estudio hecho recientemente por el Psicólogo Piers Steel confirma que los procrastinadores tienden a ser menos saludables, menos felices y sobre todo menos ricos.

También a partir de diversos trabajos en psicología, José Manuel Garrido identificó tres tipos de procrastinadores:

1. El suicida. Que se emociona esperando hacer las cosas hasta el último minuto y así vivir un momento de euforia. Como en la escuela, que llegabas sin haber hecho la tarea y le metías turbo al lápiz para hacerla (o copiarla) en el salón. 2. El evasor. Que tal vez esté evitando el miedo al fracaso o el miedo al éxito, y deja el resultado para más tarde. Como cuando se te ocurre una gran idea que podría hacerte millonario, pero esperas a hacerla algún otro día con más tiempo. 3. El indeciso. No toma decisiones para no hacerse responsable de los resultados. Cuando evitas ser el líder o tomar el control de alguna actividad, porque si llega a salir mal no sabrías cómo enfrentarlo.


Quizás te identifiques con alguno de los tres, o más bien piensas que lo tuyo es solo flojera. Da igual el tipo, lo que importa es que estás posponiendo las cosas y no te está resultando nada bien, es por eso que te recomiendo seguir un método descubierto por el autor David Kadavy, que afirma que al levantarte por la mañana y asignar los siguientes diez minutos a una actividad que te hayas propuesto o para anotar tus pendientes, hará que actives tu productividad y si este lo vuelves un hábito, podrías extender esos diez minutos en quince, veinte o una hora lo que permitirá terminar tus tareas y ser una persona eficiente.

Prueba hacerlo al menos un día, probablemente te guste el resultado y lo hagas más seguido. Libera tu mente del “al rato lo hago” o “ya mañana con más calma” y cámbialas por “Listo, terminé” o “Ya lo hice”.

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