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  • Karen C

Cómo disfrutar el no hacer nada


Imagen de: Freepik.

Vivimos todo el tiempo ocupados. ¿En qué momento tener tiempo disponible empezó a verse mal?


Es curioso cómo se nos pueden venir a la mente miles de contestaciones para la pregunta “¿Cómo estás?" “En friega”, “súper ocupado”, “con mucho trabajo”, “estresado”, entre otras más. Estas expresiones son sólo quejas. Estar atareado es lo al parecer está de moda. 

Pareciera que en algún  momento el tener tiempo disponible empezó a verse mal. Admiramos a quien duerme menos y come en el escritorio de la oficina porque no tiene tiempo. Somos ricos en dinero, pero pobres en tiempo.

¿Qué hacemos entonces?.

El placer de no hacer nada, no tiene nada que ver con flojera. Se refiere a la habilidad para disfrutar y saborear completamente el momento presente. Además consiste en hacerlo deliberadamente y en forma cotidiana. Como parte de la rutina y no solo en ocasiones especiales o estando de vacaciones. Pasar tiempo con los amigos tomando un café, sentarse a ver un atardecer, tomar una siesta, leer un buen libro, tomar una copa de vino, disfrutar de una comida.

¿Cómo cambiaría la calidad de nuestras vidas si dedicáramos un poco de tiempo al placer de no hacer nada? Definitivamente creo que seríamos más felices.

Aquí te tenemos algunas recomendaciones para llevar a la práctica este nuevo hábito que te hará sentir mucho mejor:

Desconéctate. Navegar las redes sociales no cae dentro de la definición del placer de no hacer nada. Toma tu café por la mañana sin tu teléfono. Deja de revisar tus aparatos electrónicos un rato antes de irte a dormir.

Levanta la vista e involucra tus sentidos. Nota lo bonito a tu alrededor. Encuentra un lugar lindo donde sentarte y dedícate a mirar. Observa  a la gente pasar, aprecia la naturaleza de las flores y plantas, deja que los rayos creen magia y le den el toque a ese paisaje que miras. 

Menos celular y más naturaleza. Conecta con la naturaleza. Pasa tiempo al aire libre, sal a caminar con tu mascota. Llénate de vida.

Libérate de la culpa. Menos es más. Cuando logramos relajarnos, dormir suficiente y no saturar nuestros días somos más productivos y eficientes. Haz espacios en tu calendario para no hacer nada o para hacer una siesta. .

Practica tus pasatiempos. Pinta, colorea, toca algún instrumento, escucha música, escribe, intenta una nueva receta, siembra flores, teje, medita. Dedica tiempo a explorar tu creatividad de una manera relajante.

Sáltate algunos pendientes. No tienes que recoger la mesa y lavar los platos inmediatamente después de comer. Disfruta el postre, el café, la conversación y las risas de quienes te acompañan.

Elige un día de descanso. Puede ser el sábado, el domingo o cualquier día que te quede bien. Ignora los mensajes en los miles de chats de tu teléfono, pasa un día en tu casa, quédate metido en la cama y disfruta a tu familia.

Ten presente la temporalidad. Recuerda que nuestras experiencias no duran para siempre y cuando sabemos que son finitas tendemos a disfrutarlas más en el momento.

Agradece la vida, empieza a disfrutar de los pequeños momentos que te regala, relájate y tómate tiempo para ti, tú lo vales. 

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