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  • Karen C

El típico síndrome del empleado que no dice lo que piensa


El síndrome del silencio entre los empleados puede afectar la productividad de una empresa y generar estrés.

Es muy común que los colaboradores de una empresa no expresen lo que piensan, lo que puede traer problemas serios dentro de la organización.

Con respecto a esto, existe una premisa que dice que lo que más se desperdicia en una empresa es la sabiduría colectiva. No hay alguien en el mundo que ya lo sepa todo, todos tenemos, en alguna medida, una visión y un conocimiento que compartir para mejorar a la organización pero, muchas veces tenemos miedo de equivocarnos o de proponer ideas pues al final de cuentas el jefe es el que decide, por eso mejor guardamos silencio.

El síndrome del silencio se puede presentar en todos los niveles de la empresa pero cuando ocurre en los altos niveles de la organización resulta mucho más grave, puesto que impacta a todas las áreas de la compañía (de arriba abajo).

¿Cómo detectarlo?

Resulta difícil detectar este tipo de contextos y, en una cultura como la nuestra, optamos por el silencio frente a la autoridad: “el jefe siempre tiene la razón”, “las órdenes no se discuten, se obedecen”. Es muy probable que los colabores comuniquen lo que piensan fuera de la oficina o no se lo comuniquen a la persona pertinente dentro de la organización.

Existen muchas razones por las que el síndrome del silencio se puede convertir en una práctica generalizada dentro de una organización. Una de ellas es tener un mal líder lo que puede conducir a la indiferencia. Esto provoca un mal clima laboral y hace que los empleados se queden callados y sólo se interesen en el salario que perciben.

¿Qué se puede hacer para romper con este síndrome?

La organización tiene que crear mecanismos y prácticas organizacionales que estimulen el diálogo. La empresa debe fomentar, de manera continua y desde un inicio, prácticas y procesos que fomenten el diálogo entre sus colaboradores.

Mecanismos que se pueden implementar:

1. Hacer una encuesta periódica de clima organizacional, esto para que los colaboradores transmitan lo que ni siquiera lo han puesto en palabras. Cuando te hacen preguntas específicas como “¿Tu jefe te da reconocimiento por la labor que realizas?” Te das cuenta de que no lo hace.

2. Crear prácticas donde exista una exigencia de dar retroalimentación a los equipos de trabajo. El líder del equipo debe llenar un formato cada seis meses, sentarse con cada uno de los miembros de su equipo y darle su correspondiente retroalimentación sobre cómo percibe su trabajo, sus fortalezas y debilidades.

3. Estimular programas que fomenten la integración entre los equipos de trabajo. Cuando la empresa realiza, actividades en exteriores, donde reúne a los colaboradores de diferentes equipos bajo un contexto más dinámico, los colaboradores de la organización pueden conocerse, interactuar e integrarse.

El silencio en las empresas es una problemática real y una práctica común que debe atacarse. ¡Empieza a tomar acción, no te quedes estático, tu opinión es valiosa e importante!

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