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  • Karen C

Identifica a un antilíder y elimínalo de tu oficina


Imagen de: Programas de Liderazgo Empresarial.

La línea entre líder y antilíder es muy delgada, sin embargo, las repercusiones de este último, pueden ser devastadoras.

Los líderes no nacen, se hacen. Sin embargo, hay personas que sin preparación son capaces de sentir que lo son, confundiendo sus malas actitudes con liderazgo. Airam Sánchez, presidenta de la International Coach Federation (ICF) en su capítulo de México, cuenta que mientras daba asesoría y hacía la evaluación de una empresa, uno de los gerentes respondió confiado que era un buen líder. La sorpresa llegó cuando no sólo encontró que sus empleados decían todo lo contrario y que había molestia por las actitudes del supuesto líder. “El antilíder es aquel que va en contra de él mismo, ni siquiera de la organización o de los equipos, sino contra él mismo. Es autocrático y manipula o grita cuando se necesita que se hagan las cosas, y en ocasiones infunde miedo”, dice Sánchez en entrevista con Alto Nivel.

¿Cuáles son las características del antilíder?

La coach, que preside la ICF en México con más de 150 miembros, asegura que son varios puntos que caracterizan al antilíder, pero es uno el que alimenta a los demás:

1. El ego fuera de control. Este es el punto principal, una característica que está instalada en el miedo. “Somos ególatras y no está mal porque nos ayuda a sobrevivir, pero cuando no te da la capacidad y apertura para aprender, juega en contra tuya. Es cuando asumes una actitud de ya lo sé todo y ahora todos tienen que hacer lo que yo digo”.

2.- No tiene capacidad de aprender. No aprender significa carecer de la capacidad de escuchar y observar, y en consecuencia de comunicarse con la gente que lo rodea.

3.- No puede trabajar en equipo. El antilíder quiere trabajar solo, creyendo que tiene un equipo detrás de él, sin embargo, cuando llega a fallar en los objetivos suele culpar al equipo. Es un empleado que se la pasa quejándose de sus compañeros, cuando la realidad es que no ejerce un liderazgo desde su puesto.

4.- No tiene una visión compartida. Tiene metas en la empresa y busca cumplirlas, pero no comparte las necesidades y los ideales de sus empleados. Piensa solo en llegar al objetivo aunque falle en el proceso.

¿Cómo identificarlo?

Airam Sánchez asegura que la forma más sencilla de identificar a un antilíder es cuando hay un mal clima laboral, en el que la gente no luce contenta y varios de los empleados coinciden en que “las cosas ya no pueden seguir igual”. La coach señala que un antilíder no suele estar solo en una empresa, pues no es posible que una organización le permita a una persona comportarse de una manera disonante.

“Generalmente un antilíder realiza malas prácticas porque hay permisibilidad de otros”

El antiliderazgo se da tanto en empresas manufactureras, como de servicio, sin embargo, es más sencillo encontrarlos en el área de servicio, pues el sector manufacturero suele ser más estructural y llevar una metodología técnica que hace que los empleados tengan mayor disposición de aprender.

¿Un antilíder puede cambiar?

El antilíder fue puesto al descubierto, ¿y ya no tiene remedio dentro de la empresa? Airam Sánchez asegura que sí, siempre y cuando cumpla un proceso en el que haga conciencia de lo que hace. Para esto, una vía es el coaching. “Un coach se convierte en espejo del otro y es cuando le dice: ‘Esto es lo que ven los demás de lo que vienes haciendo. Me dices que eres amable, respetuoso, y generoso, y lo que ven los demás es distinto’”, asegura la presidenta de la ICF, quien distingue dos etapas para reformar al antilíder.

1.- Autodescubrimiento. En esta etapa se debe responder las preguntas ¿Quién es en realidad? ¿A qué se debe que sea así? ¿En qué circunstancias saca a su antilíder y como lo hace?, y ¿Qué sucedería si no se comportara así? Para esto, es recomendable aplicar instrumentos de evaluación y un cuestionario con interrogantes que lo hagan tomar conciencia de su mal desempeño.

2.- Armar un plan de acción. Una vez que admite su actitud y que observa lo que sucede a su alrededor debido a su comportamiento, es necesario que el coach fije metas con lineamientos y mediciones. “El cambio no solo tiene que ser superficial, sino que realmente debe estar más inclinado hacia las personas”, dice Sánchez.

Cuidado con las confusiones

Muchas veces malinterpretamos la palabra liderazgo y queremos que todo mundo se desarrolle como tal, cuando está comprobado que no todos pueden llegar a ser líderes. Aquí es necesario resaltar la diferencia entre líder y gerente.

“Un gerente que tiene como objetivo principal lograr las metas de la organización desde una estructura, desde el orden, normalmente es una persona que no escucha porque está muy enfocado a las tareas, y no está inclinado hacia las personas. Un gerente no es que no quiera escuchar, es que no puede escuchar. Tiene metas que cumplir y objetivos que cuidar”, asegura. La coach señala que mientras un líder está dispuesto para él y su gente, un gerente se encuentra inmerso en sus tareas a causa de su visión lineal, pero eso no significa que sea un mal empleado. Un antilíder, en cambio, tiene actitudes indebidas: es irrespetuoso, autoritario y no permite el desarrollo de nadie más que no sea él.


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